28 julio 2006


Así titula “The Economist” un artículo en el que se elogia la gestión del presidente de Expaña (c) FJL.

Hace tiempo que durante el desayuno no ojeo hojeo dicha publicación, sobre todo desde que he vuelto a comprar comics de los X-Men, y no sé si actualmente mantiene la línea editorial tan objetiva y equidistante de antaño, cuando era referencia constante de nuestras conversaciones tras los agotadores partidos de polo.

Lo que sí es cierto es que esta mañana, entre las 7:05 y las 7:50 he oído en una emisora que el partido del, según los errados británicos, brillantísimo ZP está: practicando el antisemitismo, está haciendo mal uso de bienes públicos (ahora resultará que el Air Force One se lo inventaron para hacer una mala película), que está echando a perder la familia católica (por lo visto la única posible), o que está beneficiando a empresas españolas a la hora de posicionarse en el sector energético (un sector que como es sabido, no tiene relevancia alguna el que pase a manos extranjeras).

Algo debe estar mal, nuestros británicos amigos se han debido confundir, o simplemente es que no saben que ciertas emisoras se pueden oir a través de Internet.

Para mí que va a ser eso, por lo que me he decidido a rogarle a papá que cancele nuestra suscripción a “The Guardian” y que en el próximo coctel que demos le traslade al señor embajador, gran amigo de la familia, nuestra más enérgica repulsa. Faltaría más.

Esta tarde partimos de vacaciones a las maravillosas y paradisíacas playas de Cádiz, último reducto salino y virgen de las Españas. Para el que no conozca este rincón, que sepa que aún quedan ibizas y marbellas tal como eran disfrutadas en tiempos de Primo de Rivera. Una franja de cien kilómetros comprendida entre la ciudad de Chiclana (20 km al sur de la capital gaditana) y Tarifa donde el agua es fría y las dunas vastas y limpias. Ni un solo hotel. Para encontrar alojamiento es necesario buscar camping u Hostal de mala muerte. El paraíso, vamos.

¿A qué se debe la virginidad de estas playas?

La respuesta es sencilla, y bien conocida por los gaditanos. La zona del estrecho es azotada cada verano por el viento de LEVANTE, un huracán precedente del interior, caliente como el infierno, que puede alcanzar los 40 Km/h sin previo aviso. Ioniza el aire de manera que produce dolores de cabeza, agotamiento y mala leche. En tiempos de Trajano era considerado como atenuante en caso de homicidio. Si te toca un levante en vacaciones, estás perdido. Simplemente no se puede estar en la playa, a no ser que te refugies en una minúscula cala.

Es por esto que así de vírgenes se han conservado estas playas. Hasta el día de hoy. Varias parcelas de la playa de El Palmar, a 50 Km al sur de la capital, han sido adquiridas para construir un complejo hotelero al estilo de los resorts de Punta Cana. El paraíso está perdido.

Lo que estos señores constructores no saben es que el levante los va a azotar día y noche sin descanso. Y al igual que lleva varios cientos de miles de años secando las parras vinateras de la planicie gaditana, así seguirá azotando. Así que, un consejo, váyanse al mismísimo carajo a construir hoteles. Que cuatrocientos pues tos de trabajo de mierda bandeja en mano no justifican tal aberración, ni son comparables por otros cuatrocientos de trabajo real, remunerado, especializado, destinado a la industria, que es lo que de verdad hace falta en esta muy jodida tierra gaditana.

El joven pianista ubriqueño Gregorio Benítez Suárez participará activamente en el 55 Festival Internacional de Santander con un recital que tendrá lugar el día 23 de Agosto a las 21.00 horas en la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Santa María de Cayón.

El recital está encuadrado dentro del ciclo “Los Marcos Históricos de Cantabria. Los Caminos del Presente” del festival cántabro y estará compuesto por obras de Granados, Castillo y Schumann.

Benítez Suárez fue el ganador del IV Certamen Nacional de Interpretación Intercentros celebrado en Madrid.

Para más información: http://festivalsantander.com/