Así titula “The Economist” un artículo en el que se elogia la gestión del presidente de Expaña (c) FJL.

Hace tiempo que durante el desayuno no ojeo hojeo dicha publicación, sobre todo desde que he vuelto a comprar comics de los X-Men, y no sé si actualmente mantiene la línea editorial tan objetiva y equidistante de antaño, cuando era referencia constante de nuestras conversaciones tras los agotadores partidos de polo.

Lo que sí es cierto es que esta mañana, entre las 7:05 y las 7:50 he oído en una emisora que el partido del, según los errados británicos, brillantísimo ZP está: practicando el antisemitismo, está haciendo mal uso de bienes públicos (ahora resultará que el Air Force One se lo inventaron para hacer una mala película), que está echando a perder la familia católica (por lo visto la única posible), o que está beneficiando a empresas españolas a la hora de posicionarse en el sector energético (un sector que como es sabido, no tiene relevancia alguna el que pase a manos extranjeras).

Algo debe estar mal, nuestros británicos amigos se han debido confundir, o simplemente es que no saben que ciertas emisoras se pueden oir a través de Internet.

Para mí que va a ser eso, por lo que me he decidido a rogarle a papá que cancele nuestra suscripción a “The Guardian” y que en el próximo coctel que demos le traslade al señor embajador, gran amigo de la familia, nuestra más enérgica repulsa. Faltaría más.

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