2 agosto 2006


El Conde Draco lo omitía en sus aritméticas y espectaculares apariciones. Los romanos no lo conocieron. Sólo los árabes se atrevieron aquí a darle nombre y forma. Dado que gran parte de la generación actual no recibe formación desde que terminó Barrio Sésamo y el resto le tiene jindama a lo moruno por mor de ciertos revisionistas de moda, hoy impartiremos una clase extra gratuita y al margen de la LOCE 2.0. Sí señor, como ya han imaginado, hablamos del ZERO.

 Así, con zeta, a lo japo de Midway. Es la moda. Cocacola ahora lo presenta como estandarte de lo esbelto y lo sano, atribuyéndose una grafía ya divulgada hasta lo imposible por el rey del buen rollo, Mr. Zapa, y sus detractores, los que propugnan el zero patatero (zp). Pero antes llegaron los cerveceros buscando clientela entre las preñadas, y mucho antes la comunidad homosexual. También se lo puso el infame Peter Hyams a su única cinta decente antes de que así bautizaran los señores invidentes a su cadena de radio. Observamos entonces que un concepto tan universal e imprescindible queda a merced de las multinacionales. El zero es dinero. La única aportación filantrópica son las de Chiquito de la calzada como nueva locución anatómico-sexual y la de Gregorio XIII en su calendario, a modo de primer año DC. Sólo que esto último es burda mentira. El año cero no existe. El cero es elegante, sí señor. Es la cosa del mundo occidental. Cultivamos rosas en el estiércol. Y nos olvidamos de la pobreza cero, esa que no alcanzaremos antes de un siglo. La tolerancia cero, imposible de esculpir a cincel en el interior de las mente del maltratador, del kaleborrokeño o del alumno hijodeputa. E incluso nos olvidamos del déficit cero, esa entelequia absurda e inútil en la que se empeña tanto profeta del liberalismo. En sus casas y en sus hipotecas quisiera ver el déficit cero. Quizá en ellos pensó Cocacola. Lo que se ahorran en la glucosa se lo podrán gastar en gomina. 

…pero yo pienso que lleva varios días muerto y se están repartiendo el pastel. Al estilo del Generalísimo. Pongo la mano. Y si luego me equivoco, borro este post y santas pascuas, al estilo de Zapatero.