Relajémonos, que el domingo estival es sagrado.

Hay un señor que no descansa un sólo día al año. Inagotable e irascible. Un huracán nervudo. No se trata de FJL. Es ni más ni menos que Carlos Pumares. Un genio entre los genios, ninguneado por la trituradora de Javier Sardá.

Hoy nos deja perplejos denunciando la permisividad de la crítica histórica del cine con Alfred Hitchcock:

¿Por qué se le permite a Alfred Hitchcock lo que no se le toleraría a ningún otro director? Por ejemplo, el uso de transparencias en todo lugar y situación. Son, además, muy malas, sea la calle vista desde dentro, desde un coche, o la calle al natural con un par de actores, andando sin moverse del sitio.

Es de vergüenza lo de Cary Grant y el avión fumigador en CON LA MUERTE EN LOS TALONES. Se le ve mirar, agacharse, tirarse al suelo. En realidad esta en un estudio ante una pantalla en la que se proyecta por retrovisión toda la juerga de la avioneta, sabe Dios dónde. Pero en esa película hay otra cosa vergonzosa que no se le toleraria a nadie, solo a él. Al final Cary Grant y Eve Marie Saint están en una situación muy comprometida colgando peligrosamente de una de las estatuas del Monte Rushmore…y de ahí se pasa a un departamento de tren. ¿Cómo rayos bajaron?¿Cómo fue la ayuda que recibieron?

No es lógico aceptar películas así y llamarle “maestro” ¿Existe una película mas fea y peor hecha que ATORMENTADA con una increíble Ingrid Bergman y dirigida por el “maestro”.