Este el claro ejemplo de lo que uno jamás debería escuchar de la boca de un médico. No me refiero a diagnósticos erróneos o malos modales en urgencias, sino a la opinión de un peón de obra acerca de la conveniencia de privatizar o estatalizar el edificio que construye. Pica que para eso te pagan. El Doctor Gandolfi peca de querer aplicar su sapiencia médica al campo de la economía de mercado. Ensalza la medicina privada contra la pública. Y hace aguas por todos lados. Es curioso leer todo el hilo de comentarios, donde varios profesionales de la sanidad se ensarzan en un debate político-social-sanitario digno de John Q.

 

 

Medicina pública ? No; medicina estatal

Acabo de ver el post que me ha dedicado el blog Una de médicos, el blog de un médico catalán dedicado a la gestión clínica privada, y celebro el interés que le ha despertado.

Mi crítica es hacia el sistema sanitario “público”, precisamente por su naturaleza de servicio estatal. A mí no me gusta hablar de medicina pública y de medicina privada, porque entiendo que ésta es también pública. Creo que sería más preciso hablar de medicina estatal y de medicina privada.

En la medicina estatal se tira con pólvora del rey. Puede mantenerse a flote a pesar de su nefasto funcionamiento a base de ir arrojando dinero al agujero sin fondo. Ese dinero viene de los impuestos, y previamente nos ha sido sustraido a los ciudadanos. Cada euro que gasta el Estado en sanidad (o en cualquier otra cosa) es un euro que algún ciudadano no puede gastar a su conveniencia. Los gestores de la sanidad estatal saben que tienen la fuente del presupuesto público abierta y que pueden gastar sin tener en cuenta criterios de eficacia y rentabilidad.

La sanidad privada es otra cosa. Los pacientes escogen qué médico les asiste, a qué hospital van, a qué mutualidad sanitaria se afilian … Los médicos y los centros sanitarios han de tratar bien a los pacientes para mantener, y si es posible aumentar la clientela. Claro que es posible quedar descontento tras recibir una asistencia sanitaria privada, pero en este caso te basta cambiar de médico ó de centro. En este caso lo que se incentiva es la prestación de un buen servicio.

Yo no me meto con los gestores de la sanidad privada, ni creo que sean “chupatintas”. Se trata de empresas particulares, y ya se entenderán ellos con sus superiores. Por otra parte me parece perfectamente legítimo explotar los defectos del trabajo de los demás con ánimo de lucro. Es más, el ánimo de lucro me parece algo admirable; es el motor de nuestra sociedad.

La cuestión es que se obliga a los ciudadanos a estar afiliados a un sistema sanitario estatal que es por su naturaleza dilapidador e ineficiente, cuando hay modelos de gestión que pueden proporcional una amplia cobertura médica, satisfactoria para los pacientes.

Una última reflexión. Todos necesitamos alimentarnos para vivir, y sin embargo no dependemos de comedores públicos estatales. La gente compra la comida en los comercios, hay restaurantes, hay tiendas de comida rápida, hay supermercados, hay grandes superficies … Nadie se muere de hambre porque el libre mercado y el afán de lucro de muchos empresarios nos proporciona alimento en gran cantidad, de buena calidad y muy variada.

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