Hoy se celebra en Valencia el llamado Festival Celtíberos, donde siete grupos de rock de carácter neonazi actuarán con total impunidad, berreando sus letras y músicas a todas cuentas ilegales y punibles, como ya fueron condenadas en su día las del grupo Soziedad Alkoholika, acusados de consignas pro-etarras. Estos últimos fueron criminalizados de manera desmedida por varios medios de información. Es por ello que se vieron obligados a cancelar gran parte de sus conciertos, incluso habiendo sido absueltos de las acusaciones que sobre ellos se vertieron. No sucederá así con los señoritos neofascistas, cuyo concierto no será suspendido, como ha sucedido en anteriores ocasiones en la misma ciudad. En esta ocasión el concierto está dedicado a la figura de Rudolf Hess, mano derecha de Hitler, Presidente del Comité Central Nazi y parlamentario del Reichstag en aquellos tristes tiempos de injusticia previos a la segunda guerra mundial. Todo un figura digno de elogiar en conciertos y verbenas.

 


A tenor del rollete fascista, la moda, aprovechando el torrente de información estival que ha desatado el conflicto en el Líbano, es sumarse a cualquier tipo de protesta antisemita. Al estilo de los movimientos españoles de extrema izquierda. Estos chicos propugnan en sus letras matar y quemar moros a mansalva, pero se lamentan de las muertes de tantos libaneses civiles. El esperpento. El colmo del cinismo. Casi le quitan a uno las ganas de denunciar esta tragedia, como ya hiciéramos días atrás. Y es que los extremos se tocan.

Anuncios