agosto 2006


Hoy es el día en el que obtendremos la respuesta…

La joven del agua

¿Lo habrá vuelto a conseguir?

Este el claro ejemplo de lo que uno jamás debería escuchar de la boca de un médico. No me refiero a diagnósticos erróneos o malos modales en urgencias, sino a la opinión de un peón de obra acerca de la conveniencia de privatizar o estatalizar el edificio que construye. Pica que para eso te pagan. El Doctor Gandolfi peca de querer aplicar su sapiencia médica al campo de la economía de mercado. Ensalza la medicina privada contra la pública. Y hace aguas por todos lados. Es curioso leer todo el hilo de comentarios, donde varios profesionales de la sanidad se ensarzan en un debate político-social-sanitario digno de John Q.

 

 

Medicina pública ? No; medicina estatal

Acabo de ver el post que me ha dedicado el blog Una de médicos, el blog de un médico catalán dedicado a la gestión clínica privada, y celebro el interés que le ha despertado.

Mi crítica es hacia el sistema sanitario “público”, precisamente por su naturaleza de servicio estatal. A mí no me gusta hablar de medicina pública y de medicina privada, porque entiendo que ésta es también pública. Creo que sería más preciso hablar de medicina estatal y de medicina privada.

En la medicina estatal se tira con pólvora del rey. Puede mantenerse a flote a pesar de su nefasto funcionamiento a base de ir arrojando dinero al agujero sin fondo. Ese dinero viene de los impuestos, y previamente nos ha sido sustraido a los ciudadanos. Cada euro que gasta el Estado en sanidad (o en cualquier otra cosa) es un euro que algún ciudadano no puede gastar a su conveniencia. Los gestores de la sanidad estatal saben que tienen la fuente del presupuesto público abierta y que pueden gastar sin tener en cuenta criterios de eficacia y rentabilidad.

La sanidad privada es otra cosa. Los pacientes escogen qué médico les asiste, a qué hospital van, a qué mutualidad sanitaria se afilian … Los médicos y los centros sanitarios han de tratar bien a los pacientes para mantener, y si es posible aumentar la clientela. Claro que es posible quedar descontento tras recibir una asistencia sanitaria privada, pero en este caso te basta cambiar de médico ó de centro. En este caso lo que se incentiva es la prestación de un buen servicio.

Yo no me meto con los gestores de la sanidad privada, ni creo que sean “chupatintas”. Se trata de empresas particulares, y ya se entenderán ellos con sus superiores. Por otra parte me parece perfectamente legítimo explotar los defectos del trabajo de los demás con ánimo de lucro. Es más, el ánimo de lucro me parece algo admirable; es el motor de nuestra sociedad.

La cuestión es que se obliga a los ciudadanos a estar afiliados a un sistema sanitario estatal que es por su naturaleza dilapidador e ineficiente, cuando hay modelos de gestión que pueden proporcional una amplia cobertura médica, satisfactoria para los pacientes.

Una última reflexión. Todos necesitamos alimentarnos para vivir, y sin embargo no dependemos de comedores públicos estatales. La gente compra la comida en los comercios, hay restaurantes, hay tiendas de comida rápida, hay supermercados, hay grandes superficies … Nadie se muere de hambre porque el libre mercado y el afán de lucro de muchos empresarios nos proporciona alimento en gran cantidad, de buena calidad y muy variada.

“… hoy tenemos un día claro por lo que podrán observar la isla de Lanzarote en toda su longitud…”

Obedientemente aparté la mirada de una de las últimas páginas de Juego de Tronos, y me uní al resto de viajeros que afanosamente trataban de asomarse a las ventanillas del Airbus que nos traía de vuelta a la península.

Pero lo que atrajo mi atención no fue Lanzarote ni el reflejo del sol en la superficie del atlántico… fueron una serie de manchitas blancas sobre fondo azul.

Y no pude evitar pensar que en esas manchas irían embarcadas ilusiones, esperanzas, ansias de llegar a un futuro (no mejor ni peor, simplemente un futuro), y me acordé de toda la gente que se ha visto oblgada a emigrar para optar a un puesto de trabajo o para luchar por sus sueños.

Quizá esas manchitas eran simplemente olas, rocas o algún yate… pero en la cabeza me venía constantemente la sensación de que justo debajo de mis pies había gente luchando por sobrevivir, con poca agua y comida, con un motor que apestaba a gasolina, rezando porque un pesquero o una patrullera no se les cruzara en su camino y pudieran tocar tierra.

“…pues hemos tenido suerte con el tiempo. A la izquierda podrán ver en unos minutos el cabo de San Vicente, extremo sudoeste de la península ibérica…”

Más de lo que pensamos. En el mismo día 5 muertos en Palencia y 58 en El Cairo. Quizá el que está considerado uno de los medios de transporte más seguros no termina de alcanzar las ínfimas cifras de siniestralidad de los aviones. O quizá es que todavía estamos a la altura de Egipto en ciertas cosas.

 

 

Liniers acierta una vez más

Y es que Liniers es diferente. Su blog oficial.

Por Borja María Zallana de Los Acebos. (El Plural)

El verano es terrible no sólo para los bosques gallegos, también lo es para los columnistas políticos. Nuestros animales de estudio, en el buen sentido de la palabra, suelen encontrarse en estado de semihibernación y apenas dan motivos para escribir sobre ellos. Así que sin excesivos temas sobre los que hablar decido ponerme al entero servicio de mi partido, para que me guíe sobre cualquier asunto sobre el que mi mente derechistamente preclara pueda echarles una mano.

– Eduardo, que digo yo de hablar esta semana también sobre lo de los incendios y me mofo sobre lo que afirmó la ministra de que había “grupos organizados”, y digo algo como que hay que ser muy tonto o muy malo para asegurar cosas así sin pruebas, ¿Qué te parece?

– No Borja, mejor no toques ese tema.

– ¿Porqué Eduardo, si tú mismo hiciste broma sobre ello hace dos días y pediste su dimisión y de paso la de Rubalcaba?

– Pues porque los malditos medios izquierdistas han descubierto que Rajoy dijo lo mismo en 2002 cuando era vicepresidente.

– ¡No fastidies! Pero cómo se le ocurrió decir una memez así.

– Oye Borja no te pases, si lo dijo sus motivos tendría.

– No Eduardo, no me malinterpretes, si yo lo digo porque como tú el otro día diste tanta caña sobre el asunto, yo por darte la razón, ya me conoces.

– Vale, pues ahora no toca. Habrá que cambiar el discurso.

– Entiendo. Oye, y que te parece si nos hacemos los suecos nos olvidamos de lo que hemos dicho estos días y escribo que nosotros lo descubrimos hace ya cuatro años.

– Pues que dirán que si lo sabíamos porque no hicimos nada para arreglarlo en los años que estuvimos gobernando después.

– Tienes razón. Oye y entre tú y yo ¿porqué no hicimos nada?

– ¡Joder Borja! Porque no se puede estar en todo. Además no todos los incendios son malos, hasta los propios ecologistas dicen que un incendio de vez en cuando va bien para renovar la flora y que surja con más vitalidad. Mira por ejemplo “Tierra Mítica”, se produjo un incendio en aquel secarral que no servía ni para cultivar cardos y mira tú ahora las maravillas que han crecido.

– ¿Y si insisto en el tema de la superficie quemada? Puedo decir que estos socialistas son tan tontos que no saben ni contar, que nosotros en cambio utilizamos datos de la NASA.

– Nada chico, tampoco te metas por ahí. Resulta que estos de la NASA dicen ahora que los datos de su satélite sólo cuentan incendios, no hectáreas quemadas.

– Pues me lo estás poniendo difícil. Oye pues simplifico el mensaje y digo Zapatero caca, culo y pedo, ¿vale?

– Pues mira sí, mejor déjalo así, ya sacaremos algo para la semana que viene.

Relajémonos, que el domingo estival es sagrado.

Hay un señor que no descansa un sólo día al año. Inagotable e irascible. Un huracán nervudo. No se trata de FJL. Es ni más ni menos que Carlos Pumares. Un genio entre los genios, ninguneado por la trituradora de Javier Sardá.

Hoy nos deja perplejos denunciando la permisividad de la crítica histórica del cine con Alfred Hitchcock:

¿Por qué se le permite a Alfred Hitchcock lo que no se le toleraría a ningún otro director? Por ejemplo, el uso de transparencias en todo lugar y situación. Son, además, muy malas, sea la calle vista desde dentro, desde un coche, o la calle al natural con un par de actores, andando sin moverse del sitio.

Es de vergüenza lo de Cary Grant y el avión fumigador en CON LA MUERTE EN LOS TALONES. Se le ve mirar, agacharse, tirarse al suelo. En realidad esta en un estudio ante una pantalla en la que se proyecta por retrovisión toda la juerga de la avioneta, sabe Dios dónde. Pero en esa película hay otra cosa vergonzosa que no se le toleraria a nadie, solo a él. Al final Cary Grant y Eve Marie Saint están en una situación muy comprometida colgando peligrosamente de una de las estatuas del Monte Rushmore…y de ahí se pasa a un departamento de tren. ¿Cómo rayos bajaron?¿Cómo fue la ayuda que recibieron?

No es lógico aceptar películas así y llamarle “maestro” ¿Existe una película mas fea y peor hecha que ATORMENTADA con una increíble Ingrid Bergman y dirigida por el “maestro”.

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