…y apareció Ratzinger. Mal asunto cuando las religiones se dedican a dividir, y no a unir. Precisamente el discurso del Vaticano se había distinguido por su poco “extremismo” en su relación con otras religiones.

Por lo pronto las reacciones no se han hecho esperar.

Crucemos los dedos, si es que nos quedan algunos sin cruzar.

Anuncios