Vuelve Miguel Ángel Rodríguez, el ex-ministro. Ahora mata sus tardes libres en la Cope, donde puede dar rienda suelta a sus impulsos mediáticos en el programa de Cristina López. Lo curioso es que, incluso allí, le cortan las alas. Esther Palomera, compañera de partido, lo abatía como un jilguerillo en el programa de ayer.

Miguel Ángel Rodríguez: Hoy me tocaba estar por la calle Ferraz y estaba toda la calle llena de inhibidores y no se podía cerrar el coche. Yo me digo, si son tan amiguitos porque…

Cristina López: Respecto de la evolución de las negociaciones con ETA pinta tan mal que se han vuelto a establecer todos los inhibidores, e incluso se ha llamado a los escoltas a volverse a poner al servicio de las personas que habían prescindido de ellos.

Miguel Ángel Rodríguez: Es que aquí lo que no vale es que les digan al resto de los ciudadanos: “tranquilos que vamos bien”, pero ellos sí, con sus escoltas, sus inhibidores, sus peticiones. Si usted se protege, tiene escoltas e inhibidores, diga a los demás que las cosas están mal. Lo que no vale es “tranquilos, chicos, no pasa nada”, pero yo, como soy socialista y como estoy en el poder, en toda mi calle nadie puede activar el cierre de su coche.

Esther Palomera: Miguel Ángel, esas cosas pasan, independientemente de quien esté gobernando y del color político del gobierno. Hoy en la calle Ferraz estaba el presidente del gobierno. Tú sabes que allá por donde pase un presidente del gobierno hay cantidad de inhibidores. Vete cada martes, miércoles y jueves a las inmediaciones del congreso y verás que los cierres de los vehículos no funcionan. A mí me parece que eso es demagogia barata.

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