Definitivamente en las altas esferas mundiales leen este blog. En un principio sospechábamos de Íker Jiménez. Pero nuestro chapitel en la cima del mundo nos permite adorar y ser adorados por el Gran Hermano Useño. Al parecer EEUU acepta limpiar Palomares. Cuarenta años después del accidente que casi convierte la playa almeriense en un lodazal radioactivo. Allí, recordemos, se bañó Fraga para demostrar que no se te caía la carne a peazos. Y fue allí, casualmente, donde el gobierno español halló la panacea a su delirio nuclear. Los restos hallados sirvieron a nuestros científicos para conocer más a fondo el sistema de ignición y reacción de la bomba atómica americana. A Franco se le volvieron del revés los ojuelos.

Ete aquí que en menos de un mes hemos citado en tres ocasiones esta compleja trama nucleohispana de tintes playeros. A los señores militares yankis no se les ocurre otro momento para limpiar la playa. Después de cuarenta años. Es por esto que estoy convencido de que nos leen.

La Bomba I

La Bomba II

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