Tras cuarenta años de la accidental caída sobre Palomares de dos bombas atómicas, aquellas que abrieron los ojos a Francisco Franco para crear su propio artilugio termonuclear, resulta que han detectado caracoles afectados por la contaminación radioactiva. En 20minutos los llaman caracoles radioactivos. Estos señores desconocen que una criatura viva no puede emitir radiaciones. Si los caracoles han absorbido radiación, pues se morirán y punto. Si te los comes no se te caen los pulgares.

El tema es que el director de Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT), Juan Antonio Rubio, ha explicado, a tenor del último análisis derivado del reciente acuerdo con Estados Unidos para la limpieza del lugar, que hay una “posible contaminación en el subsuelo“, no en superficie, y, “si existe, hay que quitarla“.”No creo que el análisis dure menos de dos años, pero todo depende de lo que se vaya encontrando. Lo que es seguro es que no hay peligro para la población“.

Estos estudios parecen más fiables que los que se hicieron hace cuarenta años. En aquel entonces el estudio biológico se limitó al esparto, dos caracoles y una cabra.

Parece seguro que no hay riesgo para la población. En aquel entonces Fraga tenía cuarenta y cuatro años. Se bañó y duró otros cuarenta más. Parece que, lejos de perjudicarle, las aguas almerienses alargaron su vida haciéndola fuerte como un roble.

La bomba I

La bomba II

La bomba III

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