El pasado domingo noche en vez de deleitarme en La Primera con los sensuales gritos de la Bullock, decido echar un vistazo a algo que comienza en La 2. No puedo menos que escandalizarme ante lo que veo. Un documental sobre temática anticapialista como jamás vi en una televisión pública. El escándalo, prosigo, no proviene del tema en sí, que ya tiene miga, sino del hecho de de que sea incapaz de recordar si años anteriores emitieron en la tele algo parecido. Repasa el panorama econónico mundial desde varias opiniones, reparando en las incoherencias del actual liberalismo, poniendo verde a Telefónica, Endesa o General Motors, para luego centrarse en los orígenes de la crisis economica argentina. Me lo trago sin contemplaciones, y aún a más conciencia cuando observo que la prensa neoliberal española la censura en primera plana y a los cuatro vientos. Es el primer capítulo de un serie llamada Voces contra la globalización, donde participan escritores, intelectuales y premios nóbel. Los neocon acusan al gobierno de emitir este tipo de documentales y no otros de signo contrario, como Globalisation is good, de Johan Norberg. Que si eso es pluralismo y tal. Puede que tengan razón. Esta es la tele del Zapa, Dios mediante. Pero también es verdad que los más poderosos poseen más y mejores canales de inlfuencia para dar a conocer al mundo su obra globacitaria: la prensa, la publicidad, la bolsa, los precios del crudo. ¿Han probado a leer algún texto de los utilizados en las licenciaturas de economía o empresariales? Pues a esos medios me refiero. Prefiero que la televisión pública me refresque con estas cosas. De lo otro ya me entero cuando voy a al banco a pedir una hipoteca.

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