-¡Es que no se puede oír! [-decía Aznar-] ¡Éstos -y señalaba la escalera por la que se había ido su hijo; supusimos que el otro no-oyente era Ana Botella- es que ya no le oyen!

-Bueno, pues que no le oigan. Se supone que esto es una democracia, ¿no? Que pongan a Luis del Olmo, Radio Nacional o, como le dije a Carlos Aragonés el otro día, poned todos el hilo musical, que es lo que os va. Así os enteraréis de lo que pasa.

-Te digo que es que es intolerable [-prosiguió el presidente-]. Lo del CESID [escuchas ilegales en una sede de Batasuna] es intolerable. Las cosas que ha dicho Antonio son intolerables.

-Las que diga la SER hay que tolerarlas, claro. Lo que diga Antonio, no. ¡Que tengas a los chapuzas del GAL a las órdenes de Eduardo Serra [ministro de Defensa]: eso sí es intolerable!

Diálogo extraído del recientemente publicado libro De la noche a la mañana, de Federico Jiménez Losantos. Es una discusión en plena cena, con Aznar, Federico y Luis Herrero (anterior presentador de La Mañana de COPE) como únicos comensales. Ya se ha agotado la primera edición.

Me resulta inexplicable que Federico, excelente con la pluma aunque con graves carencias en otros ámbitos, cometa el error de:

1.- No explicar adecuadamente en todo el hilo de diálogo quién replica al presidente: Él mismo o Luis Herrero. Máxime cando se trata de uno de los pasajes bomba de su libro.

2.- En uno u otro caso, no es correcto que en la segunda frase se dirijan a Aznar de usted y en la cuarta le tuteen.

3.-Al margen de estas dos incorrecciones léxicas de bulto, creo que se nos puede permitir dudar de la veracidad de un enfrentamiento de tal calado entre un presidente del gobierno y un periodista de mierda, aunque sea tras una cena y varios gintonics. Aunque si así fuera Aznar ya poco tiene que perder y Herrero ya tiene asegurada su plaza política, lejos de los pesos pesados de las ondas. Qué listo el Fede. Si ha mentido o no es lo de menos. Nadie le podrá corregir. Y venderá, además, libros a patadas.