Que más quisiera yo dejar pasar la mañana sin hablar de las cataluñas. Material hay de sobra. Tenemos la Champions, al Mollá haciendo de Amedo, un conductor borracho tras perder todos los puntos y una matanza en Gaza. Naderías en comparación con un buen discurso del Montilla con un acento charnego a medio camino entre Hospitel y Talavera. La vorágine pantumaquiana nos abruma, y no temenos más remedio que quitarnos el sombrero ante tamaño ingenio. Parece que no cayó en saco roto la publicidad viral de los candidatos. El despelote de AlbertRivera dio de sí, los comunistas se follaron a alguien (quizá no a la derecha) y el video de Ciu ha catalizado el desgaste. Lo del notario no sé, el tiempo dirá. Las agresiones en Martorell, así a bote pronto, parecen perjudicar a la izquierda.

Imaginación al menos le echan estos catalanes. No como en Andalucía la baja, donde vamos a votar y punto, superando un 20% la participación catalana. ¿Seremos más nació que ellos? Blas Infante debería venir a dar clases de urbanidad y civismo político a estos chicos. Pisha, vuelve aunque sea de espaldas.

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