El pasado san viernes, patrón de los acomodadores, Lorenzo Milá nos deleitó con la breve noticia de relleno que cae en todos los telediarios tras los resultados de la Champios. Esa tierra de nadie que a veces es la nada más absoluta (¿qué otra cosa puede haber tras el fútbol?). En esta ocasión la noticia fue una breve lista de estrenos cinematográficos. A saber:

Un buen año: Ridley Scott y Russell Crowe de la mano. Promete.
La ciudad perdida: Debut como director de Andy García. Rollete político usiano.
Todos los hombres del rey: ¿Jude Law y Sean Penn? Ufff
El destino: Dramón argentino. Pasará sin pena ni gloria.
Tierra de ángeles: ¿Otro dramón? ¿y sueco? Uf, sin tías ni coches. Qué latazo..

Bueno, parece que esta vez no podremos disfrutar de nuestro querido cine español. Y mira que nos reímos la semana pasada con el cojo, el sordo y el ciego.

Leo la prensa y ¡Oh sorpresa! Es Lorenzo Milá quien parece haberse quedado ciego y sordo. Al parecer sí que hay estreno: “GAL”. Parece que el único filme español no documental estrenado este fin de semana no merece la pena ser mencionado en el telediario de la primera, aunque sí las producciones europeas no comerciales. “Bah”, pensarán, “para eso ya está Antena 3 y El Mundo, para anunciarlo hasta el empacho”. Eso, o que la televisión vuelve a las andadas. Volvemos a la censura aznarí y felipista. Qué, ¿que no mola que un gabacho intente imitar a un presidente con acento sevillano? Pues bien vamos. ¿Saben qué les digo? Que iré a verla, aunque las críticas sean pésimas, el dinero se lo lleve Miralles y el PP quede de puta madre.

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