Sin duda el mejor recuerdo fotográfico de mi luna de miel tailandesa. En Bangkok todos los vehículos vienen equipados con semejantes accesorios. Para el sudor, dicen. Yo no acababa de ceérmelo, y tomé el documento gráfico en prevención de que nadie me creyera. Sólo se lo oculté a mi madre, no sea que le diera por tejerme uno por reyes.

 

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