Dicen que la Cope tiene tres pilares sobre los que basa su “tendencia” editorial. Esta semana he tenido el dudoso placer de comprobarlo:

  • Lunes, siete y pico de la mañana. FJL nos adoctrina y carga las tintas contra el gobierno por “dar la espalda a las víctimas del terrorismo”. Claro que ésto fue el día antes de que el PSOE sacara su “video-contraataque” en el que se demuestra recuerda que el PP también dialogó con ETA y cómo la AVT no se echó a la calle. Eran otros tiempos, supongo. FJL habla de millones de personas en la calle, nosotros lo dudamos.
  • Martes, no llegan a las once de la noche. Pongo a César Vidal mientras me dispongo a ducharme. He oído que ultimamente se dedica al country y quiero comprobarlo de primera mano, igual lo pillo haciendo un dueto con Dolly Parton. Pero no, al principio pienso que están analizando la actualidad más rabiosa… pero algo no cuadra. Tardo un par de minutos en creerme lo que estoy oyendo. Están dando un repaso al árbol genealógio de Rodríguez Zapatero. Literalmente. Enumeran los “méritos” del abuelo y del padre del presidente del gobierno, amparándose en la presencia de los autores de un libro, que sospecho no son herederos de Pablo Iglesias. Al abuelo lo ponen poco menos que desertor en la guerra civil, al padre de colaborar con el régimen a la vez que mantenía una especie de grupúsculo clandestino republicano. No aguanto más y la apago.

    “Walker Texas Ranger, tienes los días contados”

  • Miércoles, de vuelta a casa tras una agotadora jornada laboral. Tengo ganas de echarme unas risas y Gomaespuma ha cerrado el chiringuito así que sintonizo la Cope, que nunca falla. Tertulia de corazón, vaya, parece que voy a coger los quince minutos semanales en los que no se critica todo lo que huela a PSOE o a izquierda en general. Y en esas estamos, Beatriz Cortázar anuncia que a Carmen Calvo le han dado el premio Limón que otorga un club femenino de periodistas. Cristina López Schlichting ve el cielo abierto y suelta como la que no quiere la cosa “pues yo sé algo gravísimo de la ministra, ¿sabéis que se sacó la tesis doctoral con un cinco raspado?”. Lo dicho, lo más adecuado para llegar a casa mucho más desahogado tras soltar unas buenas y sonoras carcajadas.
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