…o al infierno? Tremendo debate para los ministros de la Iglesia, muchos de ellos defensores del infame dictador. Resulta que los incondicionales del pinocho le atribuyen la salvaguarda de Chile del horror marxista. Augusto temía una nueva Cuba o Nicaragua, y contaba con la bendición de Santa Thatcher. Para los suyos Pinochet es un santo, y ascendió a los altares de facto el día de los derechos humanos. ¿Estará en el cielo o el infierno? Según el catecismo católico el pecado es “una falta contra la razón, la verdad, y la conciencia recta”. Y que yo sepa este señor se ha ido a la tumba con la conciencia bien tranquila, como ya lo hiciera Adolf hace sesenta años con sesenta millones de muertos a sus espaldas. Este se ha llevado por delante tan sólo a tres mil, minucia cuya causa conduce a una inevitable indulgencia. Técnicamente, Pinochet está en el cielo.

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