Aunque es muy normal obsesionarse con el embarazo y el parto, la mujer no debería dejar que esta nueva faceta de su vida bloquee por completo las demás, especialmente la relación con su pareja. Ahora es el momento de aprender a combinar los cuidados y la alimentación de bebé con los de su matrimonio. Se deberá reforzar con regularidad la relación de pareja. Una vez por semana sus miembros harán algo juntos (irán al cine, cenarán fuera de casa o visitarán un museo) que no tenga nada que ver con partos o bebés. Cuando la embarazada esté comprando la canastilla, parará en el departamento de hombres y comprará un regalito especial (e inesperado) al marido. Cuando salga de la consulta del médico después de la próxima visita, sorprenderá a su marido con un par de entradas para su ópera favorita o para ver un partido. A la hora de cenar le preguntará cómo ha pasado el día, hablará del suyo y comentará las noticias. Todo ello sin dejarse llevar de nuevo por una conversación sobre el bebé. Nada de eso hará que el maravilloso acontecimiento sea menos especial, pero les recordará a los miembros de la pareja que en la vida hay algo más que gimnasia prenatal y canastillas.

Las cosas que se aprenden al tener un niño. Este párrafo pertenece al libro Qué se puede esperar cuando se está esperando, escrito por un equipo de expertos estadounidenses. Con más de diez millones de ejemplares vendidos, está considerado como la Biblia de la embarazada. En mi casa hay un ejemplar. Al parecer a los americanos no les parece bien eso de molestar demasiado al marido con los caprichos de la preñada. Nos recuerda un poco a los Consejos de la Falange para señoritas.