Toneladas de talante las que necesité yo durante la Nochebuena para no levantarme de la mesa familiar, dar una patada a los langostinos, tirar el televisor por la ventana, robar en todas las tiendas de material pirotécnico de España y tratar de hacer volar el Pirulí, primero, y Prado del Rey, después. La Nochebuena televisiva fue una pesadilla en TVE. Ya por la tarde, el cantante Bisbal había asomado la oreja durante una gala conmemorativa de los 50 años de la televisión pública. Por la noche, en una de las veladas más apolilladas, amojamadas y apergaminadas que recuerdo desde que tengo uso de razón televisiva, Bisbal era uno de los protagonistas del momento cumbre de ese despropósito llamado ‘Nochebuena Raphael’. Un instante terrible en el que Antonio Carmona, Lolita, Raphael y Bisbal interpretaron, financiados con dinero público, una versión burdamente aflamencada de ese villancico en que “beben y beben los peces en el río”. También salieron Adamo, Paloma San Basilio…

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