diciembre 2006


 (más, aquí)

Felices Fiestas para todos los lectores de Chapitel. Y cuidadín en la carretera.

Hoy nos hemos despedido de nuestros trabajos hasta el próximo martes, que volveremos hartos de suegra, gambas y champán barato. Y saltan los graciosos de turno. ¿Y tú qué celebras, listo? Laico y aséptico. Impermeable a los aguaceros de tradición y consumismo que desbordan avenidas y centros comerciales. Sí, sí. Tú. Saben qué, les digo. Saben. Las cosas de ser celta, fenicio, romano y medio moro. No le hago el feo al solsticio de invierno porque es una fiesta muy digna, antigua y justificada. Los días son más largos y eso merece más de tres borracheras. O quién soy yo para borrar el 25 del solsticio romano en calendario juliano, ellos que ese día se hacían regalos y liberaban esclavos. Ellos que hicieron de la fiesta del Sol Invencible el nacimiento de Jesús para ponerle la tarea fácil al papa Julio I. Por eso llegan estas fechas y suelto la cerveza, más de verano, para endiñarle al rioja. Si es que no tengo nada de bárbaro. Qué le voy a hacer si soy romano.

El poeta de cabecera de Rodríguez Zapatero, ahora pillan el título del post ¿eh?, y actual premio Cervantes se descuelga con unas declaraciones capaces de sonrojar al más pintado:

El escritor Antonio Gamoneda, recientemente galardonado con el Premio Cervantes, consideró “absolutamente necesario” la instauración de “instrumentos de control y de vigilancia” dentro de Internet para evitar la “proyección de equívocos” en un medio “potencialmente muy eficaz”.

El autor de ‘Blues castellano’ desveló que nunca ha utilizado Internet…

Antonio Gamoneda puso como ejemplo del uso pernicioso de la Red “una entrevista inexistente que me hicieron y que me pasaron ya impresa”.

O sea, que como le publicaron en internet una entrevista inexistente ya se cree con todos los datos necesarios y pertinentes para proponer que se le pongan puertas al campo, perdón, a internet.

Alucinante. Si al menos lo hubiera dicho rimando…

Pinochet hizo en vida, al menos, dos cosas que ningún otro dictador latinoamericano, o asiático, ha hecho, que yo sepa. Teniendo el poder absoluto, aceptó que se organizara una consulta para cambiar de régimen y volver a celebrar elecciones. Él y los suyos hicieron campaña para que nada cambiara. Perdieron. Y Pinochet acató los resultados. Se celebraron elecciones, las ganó Patricio Aylwin y el dictador aceptó abandonar su poder absoluto. Se limitó a permanecer como jefe del ejército por un breve periodo, y luego pasó a ser senador vitalicio, o sea, un cargo meramente honorífico. No conozco un solo dictador que haya hecho nada semejante; tan democrático, a fin de cuentas.

¿De dónde hemos extraído este texto? Sasto, del periódico de Losantos.

Hoy se cumplen diez años de la prematura muerte de Carl Sagan, uno de los más conocidos divulgadores científicos de los últimos años. Creo que yo ya era «de ciencias» cuando pusieron Cosmos en la televisión -aunque en realidad odio la dicotomía ciencias/letras- porque ya desde pequeño destripaba los juguetes para ver como funcionaban, a pesar de que raramente conseguía volver a ensamblarlos, sobre todo al principio, así que no puedo decir que haya influido en mi decisión sobre qué ser en la vida, pero recuerdo perfectamente que fue la primera serie documental que me enganchó, y aún hoy en día oír la sintonía de la serie hace que se me ponga la piel de gallina, y quiero creer que fue él quien me hizo ver que es posible explicar cosas complicadas de manera sencilla y asequible.

Vía Microsiervos.

María Adelaida Puerta encarna a Catalina como protagonista. Ella enfrenta varias y terribles situaciones con sólo un objetivo: tener las t**as grandes para ingresar en el paraíso de suntuosidades y opulencia que representa el narcotráfico.

Jessica, protagonizada por Sandra Beltrán, es una proxeneta que secunda a Catalina en su deseo por operarse, pero al final la traiciona.
Catalina, en su afán por conseguir un busto más grande no sólo entrega su virginidad infructuosamente a cambio de dinero, sino que logra la tan deseada cirugía a punta de “favores sexuales” con el médico.

El texto citado anteriormente es el argumento de un culebrón de éxito en Colombia.

¿Adivinan qué cadena española se ha hecho con sus derechos de emisión en España? Exacto.

¿Doblamos la apuesta a que la programan dentro del horario de protección al menor?

Ahora resulta que lo que siempre habían pregonado los medios en el rollete futbolero, ese binomio esperpéntico de fútbol y superstición propio del cono sur americano, peligra como la integridad de la madre patria. A Ratzinger no le basta con desafiar a Darwin y pretende una profanación de dimensiones mesiánicas arrebatando al Pelusa su condición sacra. Dios ya no estará del lado de los argentinos. Los fetiches de la brujería brasileña caerán abatidos por la ira de Dios. El cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado del Vaticano, propone crear un equipo de fútbol para el estado pontificio que pueda estar a la altura de los grandes clubes de la serie A italiana. Esto, si me lo permiten, es trampa. Ya de nada me vale poner velas a Santa Leocadia cada dos años. El mundial es de Benedicto. Me recuerda a otro vacile vaticano, ese que preconiza la infalibilidad del Papa. Como si no se le pudiera escapar una quiniela. ¿Jugarán los curas con sotana, a lo Almodóvar? Si bien es un derecho justo, ya que Vaticano es un estado, bien podrían aprovechar el tirón y pujar por un equipo que poco entienda de maniobras financieras ni desfalcos hispanos. Vamos, que lo aplique como ejemplo de disciplina y esfuerzo. Promocionando a jóvenes e barrios marginales, cual ONG futbolística. Da igual que sean torpes. Dios guiará esos piecitos de pobre hacia la victoria.

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