Fíjense si importa poco el tema que este artículo no lo va a leer ni Dios. El Mundo publica en su edición impresa del pasado sábado que “La mitad de los andaluces desconoce que tiene que votar el Estatuto en 35 días”. No sé si sabrán que en 35 días exactos es Domingo de Carnaval. Media Andalucía se desplaza hasta Cádiz a ver coros tomarse unos vinos. Con ese medio millón de almas no cuente, Sr. Chávez. Además, el diario de Pedro J. se equivoca. El titular debería ser “La mitad de los andaluces no sabe qué es un Estatuto”. Tiro mierda en mi propio tejado andalusí, lo confieso. Pero en serio, si vive al sur de Despeñaperros, pregunte a su abuela, o al pescadero, o a su peluquera. ¿Sabe qué es un estatuto? Si/No/NsNc debería rezar en las papeletas del referéndum. La pregunta se la debería hacer el pueblo al estado y no al revés. Alguien les tendrá que enseñar, a las criaturitas. En octubre de 1981, en el referéndum para la aprobación del primer estatuto andaluz, sólo se presentó a votar el 53% del electorado. Y eso con el tirón autonómico de la época, la novedad democrática y el entusiasmo de la totalidad de partidos excepto UCD. Si tenemos en cuenta que en Cataluña sólo ha votado el 49% del electorado y allí el nacionalismo es religión, auguro que la participación en Andalucía no llegue al 40% el 18 de febrero. Peor que con el truño de la Constitución Europea. No sé si el problema es de información, pasotismo o incultura nacional. Quizá es que simplemente no haga falta tal estatuto. O a lo mejor España nos viene grande como modelo descentralizado, asimétrico y cuasi federal. El español medio no entiende de leyes, autonomías y rentas. Sólo le interesa que el kilo de brócoli no supere el euro. Quizá no hacía falta tanto gatuperio y Franco tenía razón, tanto rajar que hemos dao.

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