19 enero 2007


La Universidad Católica del Sacro Cuore de Milán ha investido doctor honoris causa a José María Aznar. Él, en agradecimiento, les ha bendecido con un discurso que apuesta por el rearme moral de Europa sobre la base de sus raíces cristianas, sin las que no se explican los valores sobre los que se sustentan las democracias liberales occidentales. También se ha referido a la “concepción de la persona como ser ante todo libre y responsable, titular de derechos fundamentales y de una dignidad previos a lo político; de ahí se infieren una serie de principios esenciales, como el principio de la igualdad entre hombres y mujeres o el de la responsabilidad individual. Esa idea de la persona a la que me refiero, que nace de la tradición religiosa, filosófica y cultural judeocristiana, es lo que permite la democracia”. Ya de paso le ha dado caña a los mariquitas, cosa que bien poco tiene que ver con la democracia liberal, y mucho menos con la igualdad y la responsabilidad. Una buena manera de llevarse una medalla a casa vendiendo humo. A estos señores milanos católicos bien les hubiera bastado con echar un ojo a esos enormes libros amarillentos y preciados que guardan bajo llave en la biblioteca. Permítanme que les dé unas breves lecciones de historia:

1.- La democracia, así a secas, la inventaron los griegos hace 2.500 años. Creo que todavía quedaba un rato para que San Pablo preconizara los principios cristianos que hoy conocemos.

2.- La democracia liberal, esa que tanto pregonan los populares, la que inspiró la Ilustración europea, la Revolución francesa, el Siglo de las luces, el empirismo, el racionalismo, la pluralidad y la tolerancia no tienen absolutamente nada que ver con la tradición, fe o dogma judeocristiano, al cual no le tengo asco, pero sí que se lo tenían los librepensadores de hace dos siglos. Todo lo contrario, el cristianismo fue, durante siglos, el garante de las monarquías absolutas. Dios inspiraba el poder del rey. Fueron estos señores ilustrados los que se opusieron a este sistema absolutista, dando paso a la razón.

3.- Si a lo que se refería el señor Aznar (quizá no le entendí bien) es al Liberalismo político de Locke, Hume y Montesquieu (con este último siempre se le llena la boca), pues estamos en las mismas. La Iglesia, por poner un ejemplo, prohibió todos los libros de Monstesquieu, y Hume fue un claro precursor del pensamiento laico.

4.- A lo mejor Aznar se refería a ideario democristiano, doctrina base del Partido Popular. Este invento es más reciente. En este caso SI es cercano a la Iglesia. Pero no tiene nada que ver con la democracia liberal, ya que ésta es muy anterior a la democracia cristiana. Además, una democracia liberal es inherente al ideario del partido que la administra. Una democracia liberal puede ser de derechas o de izquierdas.

5.- Con lo bien que ibas, Jose, ya que los tenías convencidos a todos, qué poco estilo eso de saltar del liberalismo democrático a atacar las “modalidades alternativas de familia”.

Enhorabuena, Jiménez Losantos os ha mencionado esta mañana.

Y claro, ahora que lo han comprobado y contrastado, flipan.

Lo reconocemos, tanto Miss Teschmacher como yo estamos muertos de envidia. Enhorabuena chavales.