Tras tres capítulos de la nueva temporada, lo dejo. No cuesta nada hacer bien el trabajo. El prestigio y la fidelidad valen mucho, y la vida es demasiado preciosa como para vendérsela a un guionista frustrado. House, el médico malajidea, tropieza. Y no me refiero a la cojera precisamente. La situación es ésta:

2ª temporada, último capítulo: Un paciente mosqueado dispara a House. Gracia a una carambola médica, el doctor se recupera de su dolencia en la pierna. Durante el capítulo él sospecha que todo es una creación de su mente delirante bajo efecto de la medicación. Un recurso narrativo difícil, muy bien utilizado en este caso. Al final del capítulo todo es mentira. Acaba con la entrada de House en el quirófano, antes de ser operado para extirparle la bala.

3ª temporada, primer capítulo: House corriendo por el parque. Resulta que su alucinación acabó siendo cierta. Pero ¿cómo se ha recuperado? ¿Qué fue de esos difíciles momentos en el quirófano, al borde de la muerte? ¿Era todo realmente una alucinación, o sólo parte? ¿Sigue alucinando en la nueva temporada? Pues no señor. Simplemente ahora puede correr, y punto. De la bala nunca se supo.

Esto me recuerda aquel famoso serial de radio en el que el protagonista quedaba atrapado en un profunda fosa sin escape. El siguiente capítulo comenzaba: “una vez abandonó la fosa…”