Los primos cenaron juntos, se tomaron las uvas y tomaron cerveza hasta las cuatro de la madrugada, posteriormente descansaron varias horas, hasta que a las diez de la mañana comenzaron de nuevo a beber.

Sin embargo, dado el estado de embriaguez que presentaban, decidieron acostarse vestidos en la misma habitación, el procesado en la cama pequeña y en la grande su primo.

Aproximadamente una hora y media más tarde, el primo se despertó sobresaltado, con los pantalones y calzoncillos bajados y con un fuerte dolor en el ano.

Pues sí, es verídico.