No hace mucho, en mi irrefrenable empeño de adquirir el más potente mp3 del mercado al precio más asequible, visité un PcCity. Aquellos días comenzaba la fiebre del cacharro. Yo, por supuesto, deseaba el de mayor capacidad. Al menos que cupiera una peli (lo que me sigue fascinando poder decir que llevo en el llavero El bueno, el feo y el malo).

Ensimismado estaba frente a expositor en la ardua tarea de elegir modelo, más de diez entre marcas buenas y clones taiwaneses. A esto que un padre y su hija pegados a mí debaten cuál modelo elegir. El padre ya tiene un pendrive, pero se le ha quedado pequeño. Su cara no me era desconocida. Era Ignacio García, diputado al Parlamento de Andalucía por Izquierda Unida. De repente aparece un señor con perilla y saluda a Ignacio. El individuo es el cantautor Javier Ruibal. Los dos son paisanos míos.

–Hola Javier, cuánto tiempo.
–Qué tal, Ignacio. De compras ¿no?
–Sólo echaba un vistazo. Necesito un aparato nuevo de estos.
–Ah, uno de esos artilugios que la sociedad hace creerte que necesitas, ¿no?

Al final me hice con el aparato. Y, sinceramente, no lo uso tanto como tenía pensado.