Me pasé, lo reconozco. Ví un titular llamativo y una redacción cuanto menos explícita y me lancé, como bloggero bloguero compulsivo que soy, a postear sin ningún tipo de miramientos, recato o respeto a esas miles y miles de familias cristianas que nos lee diariamente y están preocupadas por la lacra de la homosexualidad.

Por suerte, se han cruzado en mi camino unos “buenos cristianos” que me han hecho ver lo inadecuado e intolerable de mi actuación:

Gracias amigos, me siento reconfortado.

(Video visto en El palimpsesto)

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