Ayer en el programa Enfoque, en la primera, nuestra ministra Carmen Calvo defendió a capa y espada las subvenciones al cine español y la nueva ley del cine. El debate, interesante en ciertos puntos aunque bastante aburrido en general, trató de no bajar hasta el nivel de berrinche político, cosa que no consiguió. Participaron Fernando Trueba y el presidente de la FAPA, Pedro Pérez. La parte contraria a la ministra la lideraba Iván Reguera, bloguero de Periodista Digital. Hay que decir que el PSOE fue muy astuto eligiendo a este chico como adversario, ya que durante el debate no fue capaz articular un solo fonema decente, con la de collejas que se le pueden dar a la Calvo en semejante situación.
Durante el debate se hizo una encuesta por SMS donde ganó el NO a las subvenciones al cine por un tremebundo 78%. Dato que bien poco nos aporta. Es como si Zapatero o Aznar pusieran la mejilla en plena Castellana por 0,20 euros la bofetada. La cola llegaría hasta las torres Kío.
La ministra se escudó en las ayudas que el estado también ofrece al teatro, la ópera, los museos y demás manifestaciones culturales. Al parecer el cine se lleva tan sólo un 12% del montante total de Cultura. Nos preguntamos entonces por qué las subvenciones son arma constante de los peperos de a pie. A mí, por ejemplo, no me gusta el deporte. Y sin embargo pago las ADO con mi irpf, sin ocurrírseme quemar a lo bonzo delante de Mercedes Cabrera. El tema es tan sencillo como que un tercio de los españoles está convencido de que los actores defienden al gobierno en todas las manifas con el único fin de obtener las ayudas. Y a partir de ahí todo va cuesta abajo. Que vaya panda de vagos snob, que si vaya circo de autobombo con los Goya, que vaya pintas, tos con media barba. Y a qué vienen a darnos lecciones de política si son unos simples actores. Que hagan buenas películas y no esas mierdas, y tal. El votante de derechas no suele ser muy amante del cine español. Lo considera pretencioso, aburrido y sobrado de tetas. Todo esto, y la estúpida actuación de nuestro director más internacional durante tras el 13-M, hacen que piensen lo que piensan. Y no seré yo quien intente convencerlos, porque parte de razón tienen. La pregunta no es si el cine debe subvencionarse o no, sino considerar el cine arte u ocio. Porque si es lo primero no hay más que hablar, pero si es lo segundo, vamos listos. El arte es una expresión puramente humanista, subjetiva y casi oligárquica. Y yo sé que el toreo es arte, pero porque me lo dicen, no por otra cosa. Y si uno prefiere Rocky Balboa a la Coixet, a ver cómo lo convences.

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