El carnaval es libertad, es saltarse las normas establecidas, decirle a la cara a tu alcalde que es un chorizo, a tu presidente que se deje de gaitas y haga que baje el precio de la vivienda, y al cura de tu pueblo que se deje de soplapolleces y se dedique a atender al verdadero pueblo de Dios, el que está aquí abajo. Por eso indigna leer cosas como ésta:

Los integrantes de Los Yogurines, la murga más laureada del carnaval de Montilla en los últimos años, decidieron ayer disolverse como agrupación después de ser acusados por un sacerdote de blasfemos. La chirigota, que tenía previsto presentarse el próximo 11 de febrero en el Teatro Garnelo bajo el título de ‘Mi primera hostia’, pretendía emular sobre el escenario a un grupo de niñas dispuestas a tomar la Primera Comunión. Sin embargo, la inmediata reacción del consiliario de la Agrupación de Cofradías y párroco de Santiago, Miguel Varona Villar, les ha hecho desistir del intento bajo pena de excomunión.

Por suerte los chavales decidieron seguir adelante, y la agrupación se presentó en el día de ayer.

El carnaval es libertad… pese a quien pese.

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