No se me ocurre peor manera de celebrar el día de Andalucía que saliendo en las crónicas de sucesos de todos los medios nacionales, y varios internacionales, por los incidentes violentos derivados de un partido entre dos equipos de la capital andaluza. Semanas de declaraciones previas malsonantes y provocadoras por parte de las directivas de los dos equipos, actuaciones provocadoras en el estadio antes y durante el partido, incendio de contenedores en los alrededores del estadio sevillista, los incidentes que han trascendido, el apedreamiento de la ambulancia que trasladaba al entrenador herido… y para terminar de confundir al personal:

Está claro que no se puede ni se debe establecer una relación directa, causa-efecto, entre la tensión previa al encuentro y la salvajada de unos delincuentes.

Lo dice nada menos que el alcalde de Sevilla. Así nos luce luego el pelo, claro.