Estos días hemos sabido del más que probable cierre de una empresa extranjera en España, Delphi. Ante esta situación el Gobierno ha salido a la palestra para defender a los trabajadores, a España y a cualquiera que le pueda reportar votos. Una medida muy conveniente para el PSOE, pero nefasta para la economía. Para ver un poco mejor el sinsentido de esta medida, alarguemos este intervencionismo al infinito: ante la posibilidad que una empresa cierre, el Gobierno interviene para que ésta siga abierta. Este tipo de intervencionismo nos llevaría a la contradicción del propio sistema capitalista, llegaríamos a la eliminación de la diversidad de productos y precios. Al final, el incentivo de la oferta no sería el beneficio de la demanda o consumidor, sino conseguir las rentas proporcionadas por el Estado.

Jorge Valín (“Es bueno que haya empresas que cierren”). Columnista de Libertad Digital. El mismo chico que propugnó la libertad de los niños en el tercer mundo para prostituirse, si les era necesario. Así trabaja la plantilla de Jiménez Losantos. Se olvida comentar la ingente subvención robada a los andaluces que ahora se convierte en primas millonarias para los directivos de Delphi. Entre la verborrea financiera se diluye la casuística de cada trabajador, como ente humano, no sólo productivo. Quizá no pensaría igual si el despedido fuera él mismo.