El tema está muy visto, lo sé. Pero chorrea sangre, indigna y levanta a los muertos de sus tumbas. La SGAE, de la cual no me gusta hablar porque hay miles de blogs que ya lo hacen, no toca fondo. Se adentra más en la podredumbre enervando sus tentáculos en torno al poder legislativo. Ya alienó al poder judicial mediante golpecitos en la espalda y cursos de fin de semana con playa y cócktel. Pero esto es lo último. El Gobierno prepara una reforma legal de la ley de Internet que, a grosso modo, concede a la Sociedad General de Autores de España la facultad de cerrar webs y bloquear a usuarios de P2P. Todo ello sin orden judicial. Algo así como si Ramoncín apareciera de pronto por tu casa vestido de Inspector Miranda y te llevara detenido sin los papeles por delante. Ignoro si esto es técnicamente posible. Siempre está el recurso de abrir una web de contenidos compartidos en un servdor de Guinea Papúa. Restringir el P2P a compartir como máximo 10 archivos lo veo también difícil. Aunque los que quizá no sabe SGAE es que ya los proveedores nos ponen la zancadilla, y sobrados. ONO, por ejemplo, restringe el ancho de banda del P2P para evitar una caída general de todo el sistema. De todas maneras estas trabas estatales, si tienen éxito, no durarán mucho. El conocimiento global está destinado a duplicarse hasta el infinito de una manera exponencial e ininterrumpida, proporcional a la miniaturización de soportes, medios, consumos y capacidades. Ya hablamos de ello en aquella famosa teoría doméstica acerca de la singularidad tecnológico-artística.

A todo esto, ¿a nadie la ha dado por preguntarse si esta proposición es anticonstitucional?

Actualización: A esto llamo yo joder un post. Al parecer dan marchar atrás al mencionado artículo. Respiramos aliviados.