La casa del número 31 de la calle de San Antonio en Fanzara (Castellón) está abandonada: la fachada, desconchada, carece de buzón; la puerta está abierta y rota. Dentro no hay agua, ni luz, pero sí telarañas, polvo, suciedad, sillas raídas entre restos de escombros y un somier apoyado sobre una cocina vieja. Nadie vive en esa casa. Sin embargo, según el censo electoral del pueblo, cuatro ciudadanos rumanos se han empadronado recientemente en esta dirección y han hecho de esa cochambre su hogar.

De El País

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