Quizá sea éste el comienzo del fin. Retumban los cimientos de la democracia por antonomasia. En USA ya se permite un golpe de estado. Sólo falta un Julio César que se atreva a hacer uso de la nueva Ley Marcial.

Con una medida absolutamente sin precedentes en los EEUU, el Senado norteamericano ha aprobado por aplastante unanimidad un Acta que autoriza la imposición unilateral por parte del presidente de la Ley Marcial necesitando “muy poca provocación”. La imposición sería a discreción del presidente, sin necesidad de la aprobación del Congreso. El gobierno neoconservador de Bush puede haber perdido la guerra en Irak, pero lo que sí ha conseguido es incrementar la represión interna de la población, instaurando las bases de un nuevo orden imperial.

Vía menéame

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