Al fin un cutreconcurso de futuras estrellas me hace levantar la vista del portátil. Factor X representa una nueva vuelta de tuerca al triunfitismo. Una alternativa a las lentejuelas saltarinas de la Igartiburu, que ojalá se diluyan en el olvido. Como siempre, un jurado snobista y fullero que se interpreta a sí mismo, babeando los medios de aquel tal Risto. De Factor X me quedo con dos cosas:

  • El altísimo nivel de friquismo integral, elevado a la máxima potencia en el caso de Silvia Padilla y sus impagables temas Aprende esto en cabeza ajena, Desde esa silla de ruedas y el tan repetido y reciclado Ponte el cinturón, segura canción del verano.
  • La reina del fado español y segura ganadora del concurso, María Villalón, envolvente y tierna, remedando a Madredeus como una condenada. María, porfi, abandona ahora mismo ese plató de necios y entrégate a Rodrigo Leao. Él te convertirá en una reina.
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