Nuevo decálogo de la Iglesia Católica para prevenir los accidentes de tráfico. Al parecer los señores doctores de la Santa Madre tenían ganas, en esta ocasión, de ponerse manos a la obra y contruir algo serio en pro de la humanidad. Y qué menos que unos sencillos consejos para prevenir los aterradores 1,2 millones de muertos en accidente de tráfico que asolan cada año al mundo. Ánimo. Puede que sea la mecha para otras iniciativas de denuncia sobre guerras, injusticias y pandemias. Por cierto, habrá que preguntar a los señores del traje y el Audi, esos de misa diaria, qué les parece el nuevo decálogo de la vida.

I. No matarás.
II. Que la carretera sea para ti un instrumento de comunión entre las personas, y no de daño mortal.
III. Que cortesía, corrección y prudencia te ayuden a superar los imprevistos.
IV. Sé caritativo y ayuda al prójimo en la necesidad, especialmente si es víctima de un accidente.
V. Que el automóvil no sea para ti expresión de poder y dominio, ni ocasión de pecado.
VI. Convence con caridad a los jóvenes, y a los que ya no lo son, para que no se pongan al volante cuando no estén en condiciones de hacerlo.
VII. Apoya a las familias de las víctimas de los accidentes.
VIII. Haz que se encuentre la víctima con el automovilista agresor en un momento oportuno, para que puedan vivir la experiencia liberadora del perdón.
IX. En la carretera, protege a la parte más débil.
X. Siéntete tú mismo responsable de los demás.

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