“Aquella década fue mucho más que la Movida de las grandes ciudades. La mayor parte de los miembros de esa generación no acudieron a conciertos de Las Vulpes ni bailaron en la Sala Rock-Ola. Lo que de verdad triunfaba entre esos jóvenes con rodilleras eran los bocadillos de Nocilla, Mazinger Z, y las cintas de casete. Ahora, los más modernos han hecho de la cotidianeidad ochentera un exclusivo estilo de vida repleto de iconos donde Naranjito es, 25 años después de nacer, por primera vez el rey. Algunas tiendas, como Popland (en Madrid y Valencia), casi se han especializado en satisfacer la demanda de nostálgicos y ‘poperos’ con ganas de lucirse en los templos nocturnos de moda”.

Curioso e imprescindible documento veraniego de El Mundo.

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