Como la política nacional está que da pena y no hay ganas de citar a Miguel Sanz y sus riñas de enamorados con el PP, seguiremos hablando de espías. Ahora le toca el turno al desafortunado Litvinenko, ex-KGB asesinado por la ex-KGB. Resulta que un club de striptease de Londres fue uno de los lugares donde se hallaron restos de polonio 210, la sustancia radiactiva tóxica que el año pasado mató al ex espía ruso. Así lo describe un recién destapado informe. A priori lo que primero viene a la cabeza es que el tal Litvinenko era, aparte de coronel, guarrón. Haciendo humor (y cine) negro deberemos preguntar a su esposa y sus dos hijos que le parece tal hallazgo. Ya casi tenemos la película completa. ¿Qué sería de una trama de espías sin su correspondiente striptease?

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