Verano. Tiempo de descanso cierto relajo en el plano informativo, lo que hace que las agencias de noticias (¡hola V!) y las cadenas echen mano de cualquier mínimo suceso que se salga de lo normal.

La última es la votación que se ha realizado en La Peza para la instalación (o no) de una antena de telefonía móvil en el pueblo. En dicha localidad no hay cobertura y dependen exclusivamente de la telefonía fija.

Los medios lo venden como un bonito ejemplo de soberanía popular, pero como bien explican en magonia:

La mera celebración del referéndum, al margen de quién gane, es ya una victoria de la irracionalidad, de las ondas de histeria que inundan la geografía española. Que quede claro: no hay ninguna prueba de que las antenas de telefonía afecten a la salud humana. Pueden comprobarlo en los sitios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC).

Sobre el resultado del referendum… ¿acaso lo dudaban?