Se va. Lleva meses anunciándolo de una u otra manera. Rosa Díez, ex consejera, ex diputada, ex militante del PSOE y en breve ex europarlamentaria, hija de un socialista encarcelado y de una Euskadi trémula. Rosa Díez no lidera en solitario la lista de enanos que crecen de los cimientos de partidos políticos asentados y vanagloriantes. Una freak de la política, como Bono, Ibarra, Gallardón o Fraga. Sólo que Rosa desentona. Ella fue una luchadora nata, pero sólo eso. Con su escaso 6% de apoyo en el Congreso que encumbró a Zapatero y sus notas discordantes en temas como el Prestige o el Lino. Nunca fue nadie. En política el poder es el chaleco salvavidas que te saca a flote en medio de un mar de crisis ideológica. Es por este motivo, y no otro, el que Rosa se va y Alberto se queda.

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