Comer en familia durante la adolescencia promueve dietas equilibradas y saludables en el futuro. En general, las interacciones entre el adolescente y su familia conllevan muchos beneficios psicológicos y sociales para el mismo. Los jóvenes que se relacionan satisfactoriamente y de forma frecuente con su familia son menos propensos a tener problemas de drogas, trastornos depresivos o desórdenes alimenticios (Journal of the American Dietetic Association).

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