Mientras España se preocupa de su medallas de plata y sus políticos se intercambian camisetas en el hemiciclo, el mundo tiembla. EEUU baja el tipo de interés para calmar a la bestia que se avecina. Esto significa cerrar puertas, ventanas y no admitir más clientes en el hotel. Perder dinero hasta que no pase el Katrina financiero. Muy mal deben verlas venir para medida de tal atrevimiento. A éstas que Sarkozy, el visionario de la nueva Francia, el Zapatero francés, como pregonaba algún periodista aspirante a lince, hacer honor al apodo y se propone desmantelar el estado de bienestar que Miterrand tardara quince años en construir antes de espicharla. Dice que no queda pasta. Primero poquito a poco. Adiós a las 35 horas y la jubilación a los 60. Ya veremos que queda del sistema sanitario más eficiente del mundo. Ah, espera, que Zapatero presentó ayer un chubasquero de medidas de ayuda al alquiler, no todo va a ser la selección catalana de Curling. ¿Estará preparado este chubasquero para resguardarnos del Katrina? ¿Puede un poncho de PVC con capucha defendernos vientos de 250 Km/h? San Mariano Medina nos libre del chaparrón Sarkoziano.

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