Decidirse por el mejor filme jamás rodado puede ser una tarea muy compleja, a no ser que se establezcan los criterios de selección muy claramente desde el principio.

La mejor película de la historia debe ser:

  1. Sorprendentemente entretenida.
  2. Magistralmente interpretada.
  3. Atrevidamente crítica.
  4. Ingeniosamente escrita.
  5. Técnicamente perfecta.

Pero, sobre todo, que siga fascinando tras decenas de visionados.

Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb (1964) de Stanley Kubrick, extrañamente traducida en España como ¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú.

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