No es para tanto. En todas las portadas de la prensa de ayer Juan Carlos I se defendía con uñas y dientes de los tremendos (risas) ataque sufridos por la Monarquía en los últimos días. Al Rey se le fue la pinza en Oviedo. Jamás debió saltar a la palestra y protestar por semejantes nimiedades pueriles. No ha hecho más que justificarles y mostrar la debilidad de la institución.

Estos son los que intentan romper el legado borbónico (en riguroso orden cronológico):

1.- El Jueves
2.- 50 jóvenes independentistas de izquierda.
3.- Jiménez Losantos
4.- Un político retirado llamado Jordi Pujol.

La revista satírica lleva décadas burlándose de la Iglesia, la Monarquía, los políticos y los banqueros. Es absurdo darle ahora la importancia que nunca tuvo. Por otra parte rara es la semana que en España no organiza los skin, la ultraderecha, los maoístas, la CNT, los masones, el Opus Dei o el Ku Klux Klan cualquier tipo de acto reivindicativo, acusador y rebelde contra el sistema establecido. Simplemente no aparecen en la prensa porque ahora no molan. Del Olmo se revuelve en su despacho lamentando el día que se le ocurrió levantar la liebre. Quizá por su culpa nos quedemos sin borbones. Jordi Pujol hace de toda Cataluña una opinión personal a raíz de las protestas de los 50 niñatos del pendiente y la coleta. Pero lo que realmente clama al cielo, lo que hace a los muertos revolverse en sus tumbas, son los comentarios de ayer por la mañana en la Cope durante la tertulia de Jiménez Losantos y Pedro J. Ramírez. Dicen que, al parecer, el gobierno no ha salido a defender al Rey, que el pobre se ha tenido que buscar las papas. Que todo no es más que una cortina de humo del Gobierno para ocultar los verdaderos problemas de España. Que yo sepa, el único medio de comunicación que ha hecho suyas las críticas a Juan Carlos ha sido la propia Cope y el propio Losantos. Y en cuanto al Gobierno, ya Pepe Blanco salió en su defensa la semana pasada. El Rey se siente desolado, el pobre, esperando a sus amigos, como aquel coronel que García Márquez describiera, esperando la pensión que nunca llega. Luego van diciendo que el Rey no tiene quien le escriba. Serán malajes.

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