Sábado seis de octubre, Cardiff (Gales). Cuartos de final del Campeonato del mundo de Rugby, Francia – Nueva Zelanda.

Antes del partido y como es habitual los jugadores neozelandeses hacen la tradicional Haka, danza tradicional maorí destinada a aterrorizar a los rivales. Imagínense a esas moles de carne haciendo esos gestos y vociferando a escasos centímetros de su cara.

Pero este día algo ocurre, los franceses, vestidos con los colores de la bandera tricolor devuelven el desafío de la danza maorí con una actitud chulesca e incluso burlona.

Francia ganó 20 a 18 en un partido seguido por dieciocho millones de franceses.

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