Ante la inminente elaboración de los presupuestos de la Junta de Andalucía, tarea encajebolillesca de incierto éxito, el Partido Popular opta por proponer una iniciativa de envergaduras históricas. Que Rocío Jurado ponga boca al himno andaluz. Espeluznante. ¿Se imaginan la próxima navidad el amistoso de la selección andaluza de fútbol contra China? Como los orientales son tan aficionados al jondo, querrán también sacar el himno de Mao versionado por José Mercé, quien por cierto también tiene su versión del himno andaluz, y con más garra si cabe. La Ley sobre memoria histórica debería reservar un apartado al himno que tanto defienden los populares, porque ciertamente no les honra a ellos ni a sus antecesores. Si heredaron la marca del CEDA, los falangistas y el señorío andalú, mala cosa defender el himno, obra de Blas Infante, asesinado en 1936 a manos falangistas por dicha causa coplera. Si abrazan el centrismo tanto como pregonan y se declaran herederos directos de Suárez o Fraga, pues peor lo ponen. UCD y Alianza Popular propugnaron la abstención en el referéndum del 28 de febrero de 1980, denostando el Estatuto de Andalucía, que desenterraba el himno de Blas Infante. Un momento, nos queda el último suspiro del PP Andaluz. San Javier Arenas, patrón de los imposibles, que pretende el voto positivo de los populares al nuevo estatuto de 2007. Sí, ese copy-paste del Estatut catalán, sólo que no lo escribió Montilla. ¿Saben los señores populares que la plegaria Pedid tierra y libertad, como pregona el himno, no es más que una viejísima reivindicación de reforma agraria, un grito de guerra de la Federación Anarquista Ibérica, una pancarta netamente revolucionaria, zapatista y jacobina? Caramba con el Partido popular. Quizá también quieran colaborar en la nueva versión del himno de Mao Tse-Tung cantada por José Mercé.

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