Al margen del debate de la idoneidad, modos y palabras del Rey en la cumbre Iberoamericana y el cansino repicar de letanías de Chávez, capaz de enervar al Santo Job, no estaría de más recordar a Mariano Rajoy (“El incidente de la Cumbre es fruto de amistades peligrosas de Zapatero”) las amistades peligrosas de José María Aznar en el mundo. La foto de las Azores quedó para la historia en uno de los episodios más vergonzosos de España, pero eclipsó otros episodios no menos horrosos del ex-presidente.

  • Rosendo Fraga, analista argentino quien apoyó la última dictadura militar que provocó el mayor genocidio en la historia de su país. Junto a él Aznar presentó el informe de FAES “Una agenda de libertad” dirigido a los partidos de derechas de América Latina.
  • Jorge Bornhausen, dirigente del Partido Demócrata de Brasil, llamado anteriormente Partido del Frente Liberal, el más cercano a la dictadura militar de los 60. Junto a él presentó el mismo informe.
  • Severo Moto, político de oposición de Guinea Ecuatorial y el líder del Partido del Progreso de este país. Ministro de turismo e información durante la dictadura de Francisco Macías Nguema. Aznar se reunió con Severo Moto tres veces con objeto de preparar una intentona golpista que derrocara al actual líder Teodoro Obiang, según confesó Simon Mann, líder de los mercenarios conspiracionistas.
  • Pedro Francisco Carmona Estanga, político, economista y empresario venezolano, Presidente de la República Venezolana, de facto, tras el Golpe de estado del 11 de abril de 2002 contra el gobierno de Hugo Chávez. José María Aznar realizó diversos gestos de su reconocimiento al nuevo gobierno producto del golpe.
  • José Antonio Llamas, miembro de la Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA). Su embarcación fue utilizada por un comando cuyo objetivo era asesinar a Fidel Castro durante la VII Cumbre Iberoamericana en Isla Margarita. José María Aznar se reunió con Llamas en 1995 para apoyo político mutuo.
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