No hace tanto tiempo en la España rural existía un curioso oficio, el de plañidera.

Verán, cuando una persona moría, la relevancia social de la misma se medía entre otras cosas por el entierro y la cantidad de gente que llorase al muerto. Ahí entraban en juego las plañideras, señoras que eran contratadas para acudir de entierro en entierro llorando por el finado.

Creía que ya no hay plañideras en España, ni siquiera en la más rural, pero veo que no es así. La AVT ha reinventado la figura adaptándola a su idiosincrásica, inventando una nueva figura, la plañidera faltona.

Son un grupo de entre 50 y 300 personas, trufado de lo más granado de la ultraderecha española, conspiranóicos y jubiláutas con mucho tiempo libre, que van de entierro en entierro, y de un acto público en contra del terrorismo en otro y se dedican, no a llorar por el asesinado y presentar sus respetos a la familia, sino que aprovechando que en estos actos hay prensa, insultan al gobierno, dan vivas a España y al presidente de la AVT. Importándoles un carajo el luto y el dolor de los familiares.

Ayer lo hicieron en el entierro y hoy lo han vuelto a hacer en la concentración se ha convocado en los ayuntamientos de Madrid, insultando a Pedro Zerolo y persiguéndole hasta su coche.

Azuzados por la COPE, la radio de los odios, al final vamos a tenr un disgusto, y los responsables intelectuales estarán detrás de un micrófono.

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