Hacíamos referencia en días pasados a Unión, Progreso y Democracia, ese partido nacido de la mano de Rosa Díez y Fernando Savater que parece no beber de ninguna ideología concreta y de todas a la vez. En definitiva, y tal y como lo definía uno de sus representantes en el sur, “un partido transversal”.

Pues no ha pasado más que una semana y ya vemos los frutos de su “impersonalidad ideológica”:

Dimite en pleno el comité electoral de Unión, Progreso y Democracia de Barcelona

Lo que es evidente es que no es fácil fundar un partido político y menos cuando sus posibles dirigentes han bebido de distintas fuentes. ¿Cuántos partidos independientes locales sin ideología han acabado desapareciendo? ¿Cuántos han terminado transformados en algo muy distinto a para lo que en un principio fueron creados? No es probable que UPyD acabe tan mal pero… dejémoslo en que tienen mucho trabajo por delante.

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