Como aquella vez que José Mari mandó a España a Irak en contra de la opinión pública y le costó la derrota. Así le pueden salir las cosas a Zapatero si no corrige el rumbo hacia la perpetuación del canon digital. Porque, seamos sinceros, ¿qué importancia tiene el dichoso canon en comparación con otros problemas reales de la sociedad española? Ínfima. Pregúntenle a sus madres o abuelas qué les importa más, la subida del pan o el canon digital. La polvareda causa estragos en otros ámbitos. La lucha contra el canon se ha convertido en estandarte de los tecnócratas del siglo XXI, los nuevos ciber-liberales amantes de Locke y Linux. Sacrificarán a sus madres y mujeres por ahorrarse los 26 céntimos del CD que les roba la SGAE. Es bien cierto que Internet es de izquierdas. Sí, vale, hay muchos blogs neocon y diarios online de derechas, pero el grueso de la prensa, opinión y blogosfera española se encuentra escorado hacia la izquierda. Este grueso joven, cultivado, progre y tecnousuario aporta varios cientos de miles de votos al PSOE. Pero Zapatero prefiere ignorarlos y llevarse bien con la SGAE. Es inaudito cómo los socialistas cavan su tumban, oponiéndose incluso a sus amigos de la prensa, Público y El País. El Partido Popular ha actuado de manera inteligente. No ha caído en el error del cambio climático. Rajoy no ha pedido auxilio a su primo el internauta, sino a sus asesores, quienes han tomado las riendas de la problemática del canon lanzándolo contra la batería artillera de Zapatero y haciéndola trizas. Rajoy conquista al internauta y saldrá beneficiado. Al tiempo.

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